domingo, 5 de febrero de 2017

¿Depresión ornitológica?

En la primera entrada de este blog mencionaba que anteriormente era autor de otro, dedicado a la naturaleza de una zona concreta de la Península Ibérica. Pero debido a que me tuve que trasladar a vivir a otra provincia, la cantidad de material que obtenía disminuyó drásticamente, decidí no continuar con él antes de que bajara su calidad.

Migré a Extremadura con un trabajo bajo el brazo. Muchos pensaréis: “le ha tocado la lotería, aquello es/debe de ser impresionante”, “Monfragüe, Arrocampo, llanos de Cáceres, La Serena, Sierra de San Pedro, Moheda Alta, etc.”, “Allí no faltan águilas imperiales, grullas, buitres negros, elanios ni cigüeña negras”, o simplemente, “Extremadura, qué suerte tiene el muy cxbrxn”. Y sí, reconozco que he tenido suerte de estar viviendo en una de las comunidades con una biodiversidad envidiable, al tenor de los muchos turistas ornitológicos nacionales e internacionales que vienen a estas tierras. Y aunque tal vez algún extremeño se indigne como lo que voy a comentar, desde el principio tuve la sensación de que todo ello se debe al gran tamaño de la comunidad autónoma, sin quitar el mérito de unos hábitat diversos y hasta el momento correctamente conservados (aunque también están sufriendo ese desarrollismo y cortoplacismo que son señas de identidad de nuestra sociedad).

Mi traslado ocurrió en pleno verano, en un día caluroso de julio. No es la mejor época para salir al campo, o eso dicen. El caso es que en esos primeros días de verano me animé a conocer diferentes puntos de los alrededores de Trujillo, donde fijé mi residencia temporal: Arrocampo, llanos de Santa Marta de Magasca, las Villuercas, y un pequeño embalse inaugurado en el año 2015 que depara muchas sorpresas (durante todo el año, aunque más en invierno), Alcollarín. Conocí bastante, y estaba a punto de establecer algún local patch, tal vez el embalse de Alcollarín, tenía tan buena pinta…

Total, que dos meses allí y rápidamente tuve que realizar una nueva mudanza, en esta ocasión hacia el noroeste de la provincia de Cáceres. Todavía era verano (aquí duran prácticamente hasta octubre…), tenía que empezar de nuevo en esto de buscar los mejores lugares para  la observación de aves y unas primeras salidas al campo poco fructíferas y repentinamente, caída en la desazón, en el abatimiento y en la pesadumbre. No sé, ¿existirá una especie de “depresión ornitológica”, un momento que alguna vez viva todo aficionado y experto en las aves en el que el gusto por buscarlas, observarlas y estudiarlas no le llene al 110%? Al menos a mí me pasó, lo reconozco y no me avergüenzo. Aunque tal vez no me ocurriera sólo en esta afición de observar a las aves…ahora que lo pienso otras aficiones también se vieron resentidas: no leía tanto como antes, tampoco escuchaba tanta música como antes y en general no hacía lo mismo que antes, salvo salir a visitar lugares y fotografiarlos (menos mal, quedaba aún algo de mi yo anterior, y además tenía que aprovechar en conocer estas nuevas tierras para mí).

Paulatinamente he ido reponiendo mi vida, y por suerte el ánimo por ir a buscar aves lo recobré con facilidad y a los pocos meses. Era un 31 de enero, un día de esos que tenemos en el centro peninsular, con sol y frío, en el que paré en el embalse de Arrocampo. Y allí estaban, tres pompones negros saliendo del nido, siguiendo a uno de sus padres mientras el otro esperaba detrás. Era una familia de calamones comunes. Bastante temprana, sí, pero creo que no es algo raro en esta especie. Mientras se desarrollaba esta entrañable escena un águila pescadora nos sobrevolaba. Esa misma mañana había visto otras especies, entre ellas un avefría sociable de primer invierno que llevaban tiempo viendo por la provincia Cáceres. Pero realmente me llenó mucho más ver este momento mágico que observar a una rareza.


Puedo decir que ese día fue el inicio con mi reencuentro con la ornitología, aunque ha tenido que pasar mucho tiempo hasta que he vuelto a tener un gusto pleno en salir al campo a observar aves y otros seres vivos.




miércoles, 1 de febrero de 2017

Prólogo.

Este es el inicio de un nuevo periplo en el mundillo de los blogs de la naturaleza. Me uno a la colección de los muchos existentes ya en España (y cuyo número no deja de aumentar con los años, proporcionalmente al número de aficionados). Muchos tratan sobre las aves en particular y la naturaleza en general de una zona en concreta; la gran mayoría dan una visión de las salidas al campo de sus autores; unos pocos tienen un punto de vista más conservacionista; y una minoría de los que existen son dedicados a una especie en concreta, al anillamiento científico de aves u otros aspectos minoritarios (que no menos importantes o apasionantes). Desde luego, todo esto me parece más que correcto, ya que divulgando aspectos de nuestra naturaleza se podrá concienciar e incluso tal vez proteger nuestros ecosistemas más preciados (aunque muchas veces quede en papel mojado).

Pero los blogs también vienen y van, ya que aparecen unos nuevos mientras que otros van quedando abandonados poco a poco por sus autores. De hecho, yo tenía uno orientado a las salidas que realizaba en una zona concreta de la Península Ibérica. Pero casi repentinamente tuve que trasladar mi residencia a varios cientos de kilómetros. Aunque de tanto en tanto voy, creo que buscando que todo siga igual que como lo dejé, ya no puedo mantener un ritmo adecuado de actualización ni su calidad. Creo que dicho blog pasó con más pena que gloria, aunque para ciertas personas habrá tenido utilidad.

Comienzo esta nueva aventura con una idea clara. No quiero que este sea un blog de la naturaleza al uso. No, no pondré un listado con flora y fauna observada en un determinado lugar, con las fotografías correspondientes (de mayor o peor calidad). No, tampoco estará dedicado a redactar de forma objetiva una excursión o un viaje realizado a un paraje natural. Y sin embargo, si estará directamente relacionado con todo ello, pues sin ello no podría escribir sobre mis pensamientos y sensaciones al realizar esta afición por tantos compartida.


Con los meses veremos si este proyecto más personal sale adelante. Bienvenidos seáis todos.